El Aermacchi MB 339 con el que batalló ante las fuerzas británicas ya está en Sunchales.

El 24 de enero de 2025, a las 10:07 horas,  pisó suelo argentino el Aermacchi MB 339 (4-A-115) con el que el Teniente de Navío VGM, Owen Guillermo Crippa, protagonizó una de las misiones más espectaculares de la Guerra de Malvinas en 1982.

El avión fue comprado en Texas (Estados Unidos) y, luego de tres años de trámites de logística, despacho y aduanas, se posó nuevamente en territorio argentino en Sunchales (Santa Fe, provincia natal de Crippa). Este hecho representa el primer gran hito para la «Mision Owen« .

El propio Crippa, escoltado con sus dos mecánicos de Malvinas, Juan Montenegro y Alberto Paniagua, abrieron las puertas del contenedor. Al grito de “¡Viva la Patria!”, enarbolando banderas argentinas, los veteranos abrazaron al Aermacchi con la promesa de nunca más separase.

Por la tarde, mientras un inesperado viento del Sur le daba una fugaz tregua al sofocante calor del verano santafesino, se realizó una emotiva caravana hasta la plaza central de Sunchales, donde Owen, el equipo de Misión Owen y el avión fueron bendecidos por el padre Fernando, párroco local. Se entonó el himno nacional.

Poco más tarde, el 4-A-115 fue trasladado por la calle Pellegrini hasta la casa de la familia Crippa: sí,  llevaron el avión hasta la casa de Owen. El vecindario se regocijó ante semejante aparición.

Owen Crippa junto a su avión. Aliados heroicos en Malvinas

Durante la descarga del avión, involuntariamente se activó uno de los explosivos de apertura de la puerta superior, el cual, curiosamente estaba operativo, 40 años después de su instalación. Resulta sorpresivo y sospechoso que la nave haya mantenido este sistema y que incluso haya sido trasladada sin las precauciones del caso, incumpliendo normas de seguridad y de uso aeronáutico. Nadie salió lastimado tras el incidente.

El regreso del Aermacchi a la Argentina coincidió con la fecha de cumpleaños de Crippa, quien fue homenajeado por la vicepresidenta Victoria Villarruel con estas palabras.

«El teniente Crippa desafió todas las probabilidades al atacar solo a la flota inglesa en el Estrecho de San Carlos. A pesar de estar en una situación de desventaja y enfrentarse a una fuerza abrumadora, Crippa demostró una gran destreza y determinación al esquivar proyectiles y trazar un croquis detallado de la disposición de los buques enemigos. La valentía de Crippa y su habilidad para enfrentarse a la flota enemiga no solo sorprendieron al mundo, sino que también fueron fundamentales para el éxito de futuros ataques a la flota británica. Su gesta se convirtió en una fuente de inspiración y orgullo para todo el país, y ahora su avión será exhibido en un museo interactivo en Sunchales, su ciudad natal, como un tributo a su legado».

Créditos: ar.motor1.com

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