En exclusiva para “Desde el Faro”, Andrés Nocioni hace un recorrido por su trayectoria y su presente, lo que representó la Generación Dorada y la actualidad del básquet argentino. A 20 años de uno de los hitos más importantes del deporte nacional, uno de sus principales protagonistas habla del partido reencuentro con sus compañeros y los recuerdos de Atenas, las personas que marcaron su carrera y su liderazgo silencioso.

Apenas unos minutos y un par de movimientos le bastaron a León Najnudel para llevárselo a los 15 años a Racing, hacerlo debutar en primera y asegurarle que tenía futuro de NBA. Doble medallista olímpico, subcampeón del mundo y figura clave de uno de los mejores seleccionados de la historia del deporte nacional, sino el mejor. Triunfó en Europa, fue amado en los Bulls post Jordan y volvió a España donde cerró su carrera siendo campeón de la Euroliga y MVP de la final. El Real Madrid, quizás el club más grande del mundo, lo transformó en el primer basquetbolista en la historia del club en ser despedido en su Salón de Honores. En 2023 fue nominado para ingresar al Salón de la Fama del Baloncesto Mundial. Sobran los motivos para señalarlo como el galvense más destacado de la historia.
Hoy, nos recibió en la casa que lo vio crecer y nos dejó varios conceptos que aquí repasamos al estilo “Desde el Faro”.
EL REENCUENTRO DE LA “GENERACIÓN DORADA” A 20 AÑOS DE ATENAS

“Esto surgió de improvisto. Habíamos pensado en otra cosa que no se dio, no estábamos buscando de hacer un encuentro, pero salió la oportunidad por una productora que nos vino a ofrecer hacer un partido, como un pequeño homenaje a 20 años de haber ganado la medalla de oro. Logramos coordinar para estar todos y acá estamos, preparándonos como se puede. Obviamente que vamos a jugar pero no creo que en nuestro mejor nivel (risas), eso está claro”.
“Aquella conquista se ve lejos. Cuando uno empieza a pensar de manera retrospectiva se da cuenta que 20 años son muchos. Hasta las sensaciones son distintas, ya es algo no tan cercano, uno empieza a no recordar que es lo que sintió, lo que vivió en ese momento, cómo fue. Pero bueno, ahí está, es parte de la historia y la historia no se va a modificar. Por eso surge este evento al cual la gente respondió de una manera increíble, como lo hizo siempre que la generación dorada hace alguna aparición. El público argentino siempre nos hizo sentir el reconocimiento y el agradecimiento por lo que hicimos por el deporte y por el país”.

“Basquetbolísticamente hablando fue mucho mejor Indianápolis (Mundial de USA 2002). En cuanto a resultados no hay ninguna duda que fue Atenas, no se puede discutir. Lamentablemente el que manda es el resultado, y hay que reconocer que el objetivo lo conseguimos en Atenas, pero el equipo jugaba mejor en Indianápolis, donde estuvimos más atlético, más enérgico. En Atenas hubo partido que parecía que regulábamos, no nos fue tan bien, nos costó mucho el arranque y en el grupo terminamos terceros pero después fuimos campeones. En Indianápolis barrimos todo, pero nos faltó la final”.

“NATURALIZAMOS QUE ARGENTINA ESTUVIERA ENTRE LOS 4 MEJORES TODOS LOS TORNEOS”
Consultado sobre si el tiempo transcurrido y la actualidad del básquet argentino, hacen que se valore más aquella conquista, “Chapu” nos decía;
“En ese momento lo tomamos mucho más natural, porque sabíamos que las posibilidades de lograrlo estaban, que no era algo tan lejano. Ya veníamos de un subcampeonato del mundo, ya le habíamos ganado una vez a Estados Unidos, y eso nos daba un margen para pensar que podíamos estar en el podio, aunque obviamente no sabíamos que iba a ser la de oro”.
“Viéndolo ahora después de 20 años, y teniendo en cuenta cómo está el básquet argentino, las circunstancias que se dan en la actualidad y el talento que tenemos en la Selección, se ve difícil volver a conseguir algo así, porque además el básquet actual ha dado un salto de calidad muy grande. Hoy el nivel que tienen Francia, Australia, Serbia parece muy lejano y hace sentir que Argentina ya no está entre los 10 mejores del mundo. África y Asia, incluso, están cada vez mejor y dan pelea arriba”.
“No es que nos hayamos derrumbado nosotros en el nivel sino que los demás han evolucionado mucho y nosotros nos quedamos. Yo creo que lo que está pasando es que volvimos a la normalidad previa a la Selección de los años 2000-2020”.
“Naturalizamos estar entre los 4 mejores o ahí cerca. Si te pones a pensar fuimos medalla dorada en Atenas, medalla de bronce en Beijing, cuartos en Londres, sextos en Río, subcampeones del mundo dos veces, y ni hablar de los torneos continentales. Nos acostumbramos a algo que es muy difícil de sostener”.
¿SE PUEDE VOLVER A ESE NIVEL?
“Vamos a tener que trabajar duro para tratar de meternos nuevamente y cambiar muchas cosas. Se empieza desde la institución madre del básquet que es la CAB, con un plan de desarrollo, de trabajo, captando talentos. Al básquet se lo compara mucho con el vóley, por la envergadura de sus jugadores, pero el vóley ha hecho un mucho mejor trabajo en esa búsqueda de talentos. Muchos jugadores que podrían haberse venido al básquet, se fueron al vóley. Lo que es normal porque trabajan mucho mejor”.
“No puede ser que el básquet argentino, con todo lo que se ha logrado deportivamente en las últimas décadas, no tengo un lugar propio para entrenar. En el ENARD tenemos que pedirle permiso al Voley para usar sus canchas. El futbol y otros deportes tienen su ciudad deportiva para entrenar, pero al básquet nunca logramos que le otorguen un lugar propio donde los jugadores pueden entrenarse y avanzar”.
“El básquet argentino debe tener un proyecto claro, consistente, que tenga un objetivo que haga que no vayamos a los tumbos como pasó siempre, en el que los egos personales no están por encima del proyecto”.
“Esto viene desde arriba también. El país debería tener una filosofía política que integre al deporte como parte de la educación, tratando de darles a los chicos las herramientas para poder jugar al deporte que más le guste cualquiera sea la parte del país en la que vive. No puede ser que un país como Argentina no tenga un Ministerio de Deporte”.
EL ROL DE LOS CLUBES DE BARRIO Y LA IMPORTANCIA DE SU REACTIVACIÓN
“Sin dudas que eso representa una esperanza. Los clubes se habían prácticamente cerrado y hubo una generación de argentinos que no tenían donde practicar un deporte.
Hoy lo veo en el caso de mi hija. Ella volvió al club, pasa muchas horas ahí, que es algo que se había perdido totalmente. Ceci es un ejemplo de eso. Cuando me llamaron para tratar de recuperar el club, acepté obvio, pero había momentos en que no sabía ni a quien llamar para pedir una mano o a quien golpearle las puertas para que nos ayudaran”.
“El club (por Ceci) estaba totalmente abandonado y tras el empuje de todos los chicos del básquet y de la comisión, a los que hay que agradecerles porque hicieron y hacen un esfuerzo tremendo, hoy entras y ves algo totalmente diferente; desde lo estructural es otra institución y está de nuevo llena de pibes. Pero eso está pasando, por suerte, en la mayoría de los clubes. A Centenario lo veo muy bien ahora también, lo mismo Santa Paula. Han tomado nuevamente fuerza dentro de la sociedad y eso creo que es positivo”.
“El Club Social de la Argentina es algo muy difícil de encontrarlo en el mundo.
No hay país que tenga tantos clubes involucrados en la sociedad como los tiene
Argentina. Es hasta algo difícil de evaluar. Rubén Magnano me hablaba de
Brasil, donde no existen los clubes de barrio, son todos privados o instituciones
como universidades que tienen equipos de básquet pero el club de barrio como
hay acá, que se involucra tan fuertemente en la realidad de sus pueblos no existe,
y obvio que la Argentina necesita de eso aunque sea un caso raro”.
PERSONAS QUE MARCARON SU CARRERA
“Es difícil elegir porque de todos mis formadores y entrenadores he tomado cosas positivas. Mi familia, obviamente, es lo primero. Gracias a mi viejo (Pilo) y mi hermano (Pablo) conozco el básquet, y mi mamá (Angelita) que siempre nos apoyó y fue el sostén para que nos mantuviésemos en el club y disfrutáramos de nuestro deporte”.

“Después, en la carrera específica, si tengo que elegir, “Carluncho” Verga y varios entrenadores que tuve al comienzo en Ceci. Ellos dejaron un legado importante en mi carrera porque me dieron la oportunidad de llegar a jugar la Liga C con el club. Son los que dieron el puntapié inicial”.
“Luego el “Gachi” Ferrari. Fue uno de los primeros que viéndome jugar en Ceci, decidió llevarme a Santo Tomé y desde ahí todo evolucionó muy rápido. Ahí aparece León (Najnudel), y diferentes entrenadores que me fueron dando la oportunidad de seguir creciendo. Si tengo que elegir pueden ser Rubén (Magnano) y Julio (Lamas), pero todos me dejaron algo”.

“A Scott Skiles (su DT en Chicago Bulls), le daría un crédito también porque él se arriesgó mucho. Yo era un jugador de
básquet europeo, en Chicago no me conocía nadie, tuve que llegar con la medalla dorada porque no sabían quién carajo
era (SIC)… no sabía hablar inglés ni entendía la NBA.
No es fácil entrar en ese mundo y él se la jugó por mí”.
EL LEGADO A LOS MÁS JÓVENES
Andrés Nocioni se autodefine como un “líder silencioso” dentro de la Generación Dorada. Pero en ese silencio dejó claro ejemplos para los jóvenes deportistas. Desde su resiliencia para bancarse vivir sólo en una pensión, con 15 años, en un club quebrado y con su padre queriendo que se vuelva, hasta la madurez de decidir retirarse en muy buen momento deportivo.
“Lo de Racing fue tremendo. Lo que pasa fue que yo salí de Santo Tomé y cuando llegué al club, por más que estaba en un tumulto bravo, viví mis primeros 4 meses como profesional, empecé a ver a los demás jugadores ganando su dinero, su auto, la casa, las posibilidades de avanzar tanto en lo deportivo como en lo económico y eso me motivó a seguir a pesar de todo”.

“Los primeros 4 meses estaba bien, pero después se destapó la olla y resultó que el club estaba fundidísimo. Ahí vi lo peor de la Liga Nacional, pero esos primeros momentos me hicieron ver que yo podía terminar siendo profesional. No sé si pensaba en la NBA, en Europa pero si empecé a creer que podía Jugar la Liga Nacional y vivir del básquet”.
“Acá en Argentina la pasé siempre bien pero siempre mal (entre risas). Ahora que estoy en el Sindicato de Jugadores tratando de que los chicos estén mejor, de ayudarlos, siempre les pido que no aflojen, que yo en 4 años de jugar Liga Nacional con suerte habré cobrado 6 ó 7 meses. La verdad que la Liga estaba bien para fuera, pero para adentro se tapaban muchas cosas, los clubes en su mayoría estaban en un desastre económico y yo lo sufrí muchísimo. Pasé de Racing que estaba quebrado a Olimpia que estaba fundido, después me fui a Independiente, donde tuve un año relativamente normal pero al año siguiente también se funde. En un momento empecé a pensar que era yo el que fundía a los clubes o que tenía mucha mala suerte, pero en realidad era la situación del país. Así y todo seguí trabajando fuerte y después vino todo lo que ya conocemos”.
“El retiro siempre lo tuve muy claro. La verdad que haber ido al Madrid, haber ganado la Liga, la Copa, conseguido la Euroliga siendo el MVP de la final me hizo sentir que ya estaba, que no tenía mucha otra cosa para lograr. Económicamente me armé como para retirarme y estar tranquilo con mi familia y no tener que estar pendiente de salir a buscar enseguida otro trabajo”.

“El cuerpo, el físico, la cabeza ya no eran lo mismo. Yo quería retirarme de una manera en la que pudiera disfrutar del proceso que me había armado. Si me retiraba todo roto podía tirar a la basura todo lo que había proyectado para mi vida después del profesionalismo. Me retiré bien desde lo físico y desde el juego, sobre todo en la Liga. No me siento arrepentido para nada, al contrario, creo que me retiré justo, a una buena edad para tomar esa decisión”.
¿LE FALTÓ ALGO A SU CARRERA?
“No soy de ponerme a pensar en que me faltó esto o lo otro. Hay muy pocas cosas de las que me arrepienta o que cambiaría si se pudiera. Tal vez si pudiera cambiar una decisión, cuando llegué a Sacramento, en vez de ponerme tan quejoso y protestón, podría haber agachado la cabeza, seguir adelante y jugar lo mejor posible. Eso tal vez me hubiese hecho durar mucho más en la NBA. Ahí me puse negativo y, como quedaba poco para terminar el contrato, ya me había fijado la idea de volver a Europa. Yo sólo me lo impuse, no es que la NBA me abandonó”.
“Cuando me voy al Baskonia (España), tenía ofertas de la NBA. Eso puede ser que sea algo de lo que me arrepienta, porque Europa me iba a esperar. Pero bueno, también el resultado fue jugar 3 años en Baskonia y que me terminara fichando el Real Madrid, así que el camino creo que estaba marcado y no tiene sentido arrepentirse”.
DEL PIBE DEL BARRIO AL “CHAPU” DEL MUNDO
“La verdad que como persona y como el niño que fui, no cambié mucho. Por supuesto que cambia el hecho de ahora tener más notoriedad. Por ahí me agota un poco eso, y quisiera tener una vida de menos exposición, pero después, en el mano a mano con la gente que me conoce de siempre, sigo siendo exactamente el mismo”.
“Ahora me gusta mucho relatar, lo que estoy haciendo en ESPN. Me siento un privilegiado de poder moverme y buscar de hacer cosas que me gustan. Lo de la NBA no lo hago por plata, lo hago porque me gusta, me mantiene activo y conectado al básquet. Eso sí; soy un convencido que mi tiempo no tiene precio, entonces no pretendo ser entrenador ni meterme en un lugar donde la rutina del horario me frene. Algunos eso me lo cuestionan, pero yo no”.
