Ahora veremos un poco de la política interna venezolana y de la cuestión social derivada del hecho en análisis. El país está dividido claramente en dos grupos antagónicos, el “chavismo” y la “oposición”. El primero, el oficialismo, es un grupo organizado, y con el control (hasta ahora) de las fuerzas policiales y militares, y, además, en los últimos meses, Maduro armó a su gente, generando un tercer grupo que podríamos denominar milicias populares chavistas. Y este elemento, por sobre todas las cosas, determina la existencia de una tercera fuerza armada interna, sin una estructura aparente, aunque en teoría, al mando del poder político, policial y/o militar, pero sin esa organización racional de mando de las otras fuerzas. Esto, opino, fue uno de los elementos que han jugado fuertemente en el devenir de los acontecimientos que derivaron en la captura de Maduro y su esposa. El poder político del oficialismo estaría dividido actualmente entre el grupo de mando del momento: Delcy Rodriguez y su hermano Jorge (bendecido por EEUU luego de la captura de Maduro), otro conformado por Diosdado Cabello (más intransigente en materia política), y finalmente las fuerzas militares, quienes comparten y/o administran negocios y actividades económicas del Estado.

En cuanto a la oposición, es una amalgama de distintas corrientes políticas internas, que logró en Corina Machado tener a una líder política unificadora, y hay que sumar, además, al candidato ganador de las últimas elecciones, Gonzalez Urrutia, quien fuera designado por la misma Machado, ante su proscripción electoral por parte del gobierno. Es decir que, si Trump hubiera querido intentar reestablecer las instituciones en Venezuela, uno de estos dos políticos o ambos, hubieran sido los lógicos organizadores de la transición, ante la ilegitimidad del régimen chavista. Gonzales Urrutia está autoexiliado en España, luego de su pedido de captura, y quien hubiera tenido todas las chances de encabezar el intento de reinstitucionalización hubiera sido Machado, pero EEUU en su primera acción militar dentro de Venezuela, la sacó del país, con un grupo comando, para que asista a la entrega del Premio Nobel de la Paz en Estocolmo.

Entonces, ya con los hechos consumados de la Captura de Maduro y su esposa, y la permisividad de EEUU en la continuidad del régimen chavista venezolano, en la figura de la Vice presidenta Rodriguez, debo plantear la pregunta de si todo el operativo de inteligencia y comando para llevar a Corina Machado a retirar su Premio Nobel, no produjo una “conveniente” ausencia de quien podría haber encabezado y dirigido a la oposición ante el descabezamiento del régimen…

Para responder esa pregunta hay que analizar algunas hipótesis, y todas, por ahora, son conjeturas, que la historia podrá impugnar o acreditar.

Como primer opción, y con una visión más humana y pacifista (hasta ingenua, quizás), podemos plantear que ante las importantes circunstancias de que las fuerzas policiales están dirigidas por el Régimen Chavista, que los militares son parte de dicho Régimen, y que se armó a las masas populares que les adhieren, un intento de implantación de un nuevo gobierno, aunque no tuviera más pretensiones que ser de transición, hubiera implicado un enfrentamiento armado, como mínimo, o una guerra civil, posiblemente, o una invasión del país por parte de Norteamérica, con el consiguiente derramamiento de sangre de los venezolanos y de las tropas de invasión, y el gran costo económico de la operación para EEUU, y obviamente, un resultado incierto que hubiera implicado, a la luz de lo acontecido ya hace mucho tiempo en Vietnam, o más recientemente en Afganistán, en un también impredecible costo político para Trump.

Como segunda opción, y con una visión pragmática y economicista, se podría plantear que el objetivo de EEUU era cambiar a un gobierno opuesto al suyo, por uno más amigable y con quien se pudiera hacer negocios, y poder aprovechar las riquezas petroleras, de oro, y otras existentes; y para ello solo se necesitaba a un interlocutor eficaz, y la Encargada de Energía de Maduro (Delcy Rodriguez), quien fuera la negociadora del regreso a Venezuela de la estadounidense Chevrón (hace unos años atrás) tenía todas las fichas. Desde este punto de vista, EEUU solo debía cerrar ese acuerdo dejando que el régimen permanezca, y presionando para que se produzcan cambios en las áreas más sensibles, como la liberación de los presos políticos; exigiendo el corte de las relaciones con Rusia, Irán, Cuba, Nicaragua y Méjico, como países enemigos más visibles; y de allí en más cerrar negocios, especialmente petroleros.

Obviamente que las declaraciones públicas de Trump, en el sentido que él era el Presidente “a cargo” de Venezuela, o que Venezuela vendería todo su petróleo solo a EEUU, y que el pago solo será destinado a la adquisición de productos norteamericanos, abonan la segunda opción; la que bien podría combinarse con la primera también. Y como todas ellas tienen como público principal y directo al electorado interno pensando en las elecciones de medio término de este año 2026, y conjugan perfectamente con la mentalidad empresarial y nada prodemocrática de Trump, y también indicarían que es poca la mentalidad pacifista que ha jugado, y sí más la economicista.

Entonces, y terminando, tan conveniente ha resultado para los intereses norteamericanos la ausencia de Machado en su país luego de la captura de Maduro y su esposa, que no puedo más que sostener que los capturados en Venezuela por EEUU han sido tres y no dos…

En la próxima entrega: ¿SE INICIA UNA NUEVA ERA MUNDIAL EN POLÍTICA INTERNACIONAL?

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