El Dr. Jorge Horacio Colombo nos hace un análisis geopolítico, y de derecho internacional sobre la noticia que sacude al mundo.
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«Contar lo que ha ocurrido en estos últimos días en Venezuela, y en los meses previos, son noticias que todos ya conocen: agrupamiento de fuerzas navales y aéreas norteamericanas en el Caribe y muy cerca de ese país; ataques a las lanchas (presuntamente de narcos), toma de barcos petroleros con destino o partida de Venezuela, y finalmente la captura de Maduro y su esposa. Por lo tanto, repasar esos hechos ya no tiene gran necesidad.
Pero sí merece un análisis toda esta situación desde el punto geopolítico, de política internacional y derecho internacional. Hay mucha tela por cortar, y allí vamos con esta primera parte.
Primero, y aquí aporto mi pensamiento personal, inicialmente consideré que se había hecho un bien al pueblo y a la nación venezolana al descabezar a un gobierno ilegítimo y a un régimen que produjo millones de emigrantes (se habla de 7 a 9 millones), aunque admitiendo que lo fue con un medio sumamente discutible desde todos los puntos de vista que lo queramos analizar. Pero, el devenir posterior de los acontecimientos me llenó de mucha más preocupación, como quedará reflejado más adelante.
Desde el punto de vista del acto violento ejecutado para la captura, lo que inicialmente pareció una operación quirúrgica y sin derramamiento de sangre, no fue tan así, ya que fallecieron unos 42 militares (32 cubanos que custodiaban a Maduro), y hubo heridos y fallecidos en los bombardeos a instalaciones militares, e inclusive habría, al menos una persona que estaba en su vivienda particular que habría fallecido por un error de disparo o deficiencia del armamento, y también con familiares heridos.
Si bien la desproporción de fuerzas era evidente, igualmente ha generado extrañeza la aparente falta de reacción de los presuntos cinturones de seguridad externos y anteriores a la guardia personal del dictador, que era lógico que existieran ante el sitio marítimo del país. Expertos militares dicen que se utilizaron sofisticados elementos de guerra electrónica, pero igualmente las milicias populares estaban armadas, y ninguna movilización se vio, solo expresiones aisladas de las principales figuras del régimen. La lógica, y lo que se ve normalmente en otros casos parangonables, indicaba que debería haber existido algún tipo de reacción, aunque más no sea algo menor; escaramuzas, o algún otro tipo de situación armada, pero nada de eso ocurrió. Volveremos luego sobre este tema.
Desde el sábado de la captura, hemos podido advertir que inmediatamente afloraron las lógicas críticas desde los actores políticos con afinidad ideológica al Chavismo, pero hubo una floja, tibia o prudente repercusión internacional general; y con las también lógicas voces de apoyo a EEUU. de países y políticos del mismo perfil ideológico. Quienes no adherimos a ninguno de las posturas en pugna en el acontecimiento, con el correr de los días empezamos a advertir las características y particularidades reales que movilizó a EEUU, y empezó a aumentar la preocupación, no solo por el hecho en sí, sino por sus consecuencias en varios ámbitos.
¿Qué motivos quedaron en evidencia con este hecho, si es que no fueron expuestos abierta y descaradamente por Trump o sus asistentes directos? El petróleo fue el primero: recibir y manejar la producción venezolana, impedir que la misma vaya a China, y lograr una baja en el precio internacional. También, sacar de Venezuela a asesores militares y de inteligencia cubanos, rusos, e iraníes; y ganar presencia o influencia en un lugar con vecinos sin afinidad ideológica con Trump, como son los casos del colombiano Petro o el brasileño Lula; y de paso, cortar el suministro (de petróleo especialmente) hacia Cuba. Y, finalmente, dar un aviso al mundo, de que EEUU ejercerá su poder bélico para alinear a quienes no se avengan a sintonizar de alguna manera con las líneas que marque la potencia americana».
En la próxima entrega: «Las Capturas».
Dr. Jorge Horacio Colombo.
