En Firmat, la tensión en torno a Vasalli crece día a día. La fábrica de cosechadoras, que fue emblema de la industria nacional y que hace apenas un año y medio protagonizó la primera compra industrial de la era Milei, atraviesa un escenario de paro técnico y asambleas permanentes que paralizan la producción. La bronca se concentra en la falta de pagos: la empresa adeuda salarios desde julio, el medio aguinaldo y los aumentos paritarios, y todo indica que también incumplirá con agosto.

En la última audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, la conducción empresaria volvió a dar señales de ausencia. En lugar de presentarse, envió una nota firmada por la abogada María Florencia Arietto, que acusó al gremio de medidas indebidas. La UOM Firmat, encabezada por Diego Romero, rechazó esa postura y denunció que la compañía directamente “desapareció” de la mesa de negociación, dejando a más de 280 operarios frente a un escenario crítico.

Un conflicto con efecto dominó en la comunidad

El sindicato advierte que cada trabajador acumula una deuda cercana a $3 millones, en una localidad que depende directamente del ingreso de la planta para sostener su economía. En este marco, la ausencia de la empresa en la negociación suma tensión a un conflicto que ya derivó en quema de cubiertas, retención de tareas y asambleas diarias en el acceso a la planta. Este viernes está prevista una nueva audiencia en la delegación Rosario del Ministerio, que aparece como instancia decisiva para encauzar la situación.

En paralelo, la compañía arrastra alertas financieras. Según registros del Banco Central, Vassalli suma cheques rechazados por más de $12 millones desde el año pasado, además de deudas con cargas sociales. El sindicato denuncia que los sueldos vienen pagándose en cuotas y con atrasos desde 2024, lo que generó un deterioro sostenido en el poder adquisitivo de los trabajadores.

Este viernes un nuevo capítulo de tensión, cuando los trabajadores expulsaron de la planta a la senadora provincial de La Libertad AvanzaFlorencia Arietto, quien se presentó como representante legal de la empresa en medio de una dura protesta por deudas salariales.

Los 280 empleados de la firma llevan adelante una huelga en reclamo por el pago de los sueldos de julio, el medio aguinaldo, aumentos paritarios y aportes previsionales adeudados desde abril, lo que los dejó sin cobertura de obra social. Según estiman, la deuda promedio con cada trabajador asciende a un millón y medio de pesos.

El clima se tensó luego de que Arietto publicara en sus redes sociales que viajaría a Firmat para «defender a una pyme bloqueada por la mafia sindical de la UOM». Al llegar a la planta, fue recibida con abucheos y cánticos de «que se vaya», tras lo cual debió retirarse del lugar.

Mientras la empresa, a través de la senadora libertaria, argumenta que no puede producir debido a un supuesto «bloqueo sindical» y ya presentó una denuncia penal contra la UOM, los trabajadores rechazan esa versión.

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