La novela «Dos Espíritus” del escritor Mario Escalante es una reinterpretación crítica de la leyenda de Lucía Miranda y la fundación del fuerte Sancti Spíritus en 1527.
Mario Escalante, psicólogo de profesión, inició el camino de la escritura literaria en el año 2020. La anomia de la pandemia, según sus dichos, colaboró para sanear esa deuda que tenía con sus deseos y con la historia del lugar que lo vio nacer.
Gaboto, pueblo emblemático del Departamento San Jerónimo, se recuesta sobre el río Coronda en su confluencia con el Carcarañá, y es un lugar en el que deambula la parsimonia y la historia se revive cada día en el filo de un cuchillo, en una canoa de pescador o en un diálogo de boliche.

«Dos Espíritus” –memorias de sangre y fuego–, la novela de Escalante, narra una historia efímera pero muy potente, tanto que la historia oficial, con rasgos unitarios, decidió borrarla del mapa. A pesar de eso siempre resurge, para atestiguar que en la confluencia de esos dos ríos del territorio santafesino nació lo que más tarde se dio en llamar Argentina.
Una leyenda fundacional
Bajo la premisa de que “hay verdades que arden y el tiempo no las apaga” la novela de Mario Escalante se embarca en un profundo ejercicio de revisión histórica. Examina, casi a modo de testimonio, los sucesos silenciados de la expedición de Sebastián Gaboto que llegó a estas tierras en 1527 y fundó el Fuerte Sancti Spíritus en una zona que estaba habitada por indígenas.
Es una versión de los hechos basada en un consistente conocimiento histórico, pero narrada con una intensidad que desafía lo convencional. Es frecuente que la historia oficial se construya sobre mitos o leyendas que con el paso del tiempo suele aceptarse como verdad inmutable. En ese contexto la novela de Escalante hace foco en la leyenda de Lucía Miranda, una de las más arraigadas en la narrativa de la conquista del Río de la Plata.
¿Qué significado e importancia encuentra al haber escrito esta novela?
Para mí es un hecho importante y podría decir por dos razones: Una es la realización y culminación de una tarea que involucró investigación, estudio y preparación. Fue un proyecto que me llevó casi tres años de trabajo. Y la otra es haber saneado, humildemente, un sentimiento de injusticia que sentí desde siempre en relación a la versión oficial de los hechos.

Usted es nacido y criado en Gaboto, entonces ¿cuál fue el prisma que utilizó al momento de narrarla?
Además de haber nacido en Gaboto, tengo ascendencia aborigen por parte de mi abuelo materno y eso me dispone con una emocionalidad más intensa. La óptica o el posicionamiento tanto ante la historia como ante la producción literaria propia es una cuestión ideológica. En mi caso, digamos es pro indigenista, aunque traté de cuidar que la novela no se convierta en narrativa de propaganda o con posiciones y personajes estereotipados. El narrador, por ejemplo, es un mestizo criado en el pueblo timbú que cuenta los sucesos desde esa óptica y en forma oral. Esto confronta directamente con Ruy Díaz de Guzmán, que es mestizo, asunceño, pro-hispano y que en 1612 escribe “Anales del descubrimiento, población y conquista del Rio de la Plata”, en donde cuenta su versión sobre la fundación del fuerte Sancti Spíritus e introduce protagonistas como es el caso de Lucia Miranda.
¿Por qué le parece que la expedición de Gaboto, la fundación del Fuerte Sancti Spíritus y la posterior rebelión indígena aún no tiene la relevancia que merece a nivel nacional?
Hay varias aristas, pero si elijo dar una respuesta sintética, lo centraría en una cuestión: venimos perdiendo batallas políticas desde siempre. Es cierto que en el país este hecho no tiene la relevancia que creo debiera, pero eso es nuestra causa. Por ejemplo, muchos historiadores europeos toman la expedición de Sebastián Gaboto y su versión sobre los tesoros del rey blanco o el dorado, como la causa del arribo de las múltiples expediciones posteriores a esta región. Quiero decir con esto que no fue menor lo que generó en Europa en aquel tiempo y como consecuencia en la historia argentina. Otro punto que insidió en la poca consideración de la fundación de Sancti Spíritus, y para mí el más importante, es que en este lugar no se dio la instalación de un poder político afincado de manera permanente, como fueron los casos de Buenos Aires, Asunción, Santa Fe y después las ciudades fundadas por las corrientes colonizadoras, que tuvieron estructuras políticas, sociales y gubernamentales permanentes y en desarrollo, que le permitieron gravitar cada una en su región. Sancti Spiritus, hoy Gaboto, careció de esto, por lo que quedó relegada no solo esta parte de la historia, sino el desarrollo mismo del lugar, del pueblo.

Hoy, aunque parezca una utopía, pienso que deberíamos tener una actitud proactiva con este tema, pero debe ser desde nosotros al exterior, apoyándonos en el potencial natural que Gaboto tiene. Considero que las circunstancias son favorables. La proximidad del aniversario de 500 años puede dar un marco para ponderar los valores inmateriales de los hechos históricos, como son todos aquellos que se dieron por primera vez en lo que hoy es Argentina: primera siembra de trigo, primer astillero, y tantas otras cosas que dio el haber sido el primer asentamiento europeo en la Cuenca del río de la Plata. También es importantísimo la aparición de los primeros mestizos o criollos, que he leído se traduce como el inicio del ser nacional. Así mismo ponderar la relación de los pueblos originarios con la naturaleza. Hoy el tema del medio ambiente es de prioridad en el mundo. Vemos desarrollarse organizaciones internacionales que tienen como objetivo la protección de la naturaleza, del medio, cuando esto era un modo de vida para los pueblos originarios. Todo este posicionamiento debe ser desde adentro hacia afuera, comprometiendo a la región, la provincia, nación, organismos no gubernamentales, pero para eso los primeros comprometidos debemos ser los de este pueblo. Insisto en esto porque creo que es el camino para que se visualice no solo el hecho histórico sino también el potencial del pueblo. Diría que el hecho histórico es la ventaja comparativa con los demás pueblos ribereños de la región. Te cuento un caso, desde chico escuché que Gaboto no progresaba por la maldición hecha por Lucia Miranda a instancias de su muerte. Esa idea te deja en una actitud pasiva tremenda. Por suerte últimamente la escuché cambiada, le pusieron fecha de vencimiento. Dicen que caduca a los 500 años. A los que creen en esto les debe aliviar que falte poco para esa fecha (risas). En la novela los sucesos son diferentes, pero no me voy a referir más sobre esto porque sería espoilearla. (risas). Como dije antes veo condiciones objetivas muy buenas y hay que aprovecharlas para un desarrollo permanente, sino el pueblo será siempre el lugar de reunión para funcionarios políticos de la provincia el 9 de junio de cada año y después continúa todo igual.
¿Está en sus objetivos continuar escribiendo sobre la temática?
Sí, en este momento esta para edición un libro de cuentos que reúne trabajos ya publicados en antologías, algunos premiados y otros inéditos, todos ambientados en esta región.
También estoy con los detalles finales de una novela corta. El año próximo empiezo a trabajar con una estructura que ya tengo y que refiere a esta temática. Estoy muy entusiasmado con ese proyecto así que quiero dedicarle todo el tiempo que sea necesario.