El libro es del autor Leonardo Corvalán, Ex- Combatiente de Malvinas, quien estuvo presente en la jornada de Memoria que se llevó a cabo en la mañana de hoy en la Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario. La misma, fue organizada por el Municipio y «Familia Lectora» de Omar Gonzalez.
Corvalán, peleó en Malvinas con 18 años y sin experiencia. Hoy, 43 años después, recorre el país entregando su material a escuelas y otras instituciones y contando su historia.
Valeria Noste, Directora de Cultura de la Municipalidad, comentó que «esta gestión tiene la intención de revalorizar la memoria, de sanar nuestra historia, y por sobre todo, de recordar entendiendo que la violencia no es la salida, nos pareció súper productiva la idea de Omar González, de invitarlo a que venga aquí a Gálvez»
En tanto, Omar Gonzalez, contó que tuvo «la oportunidad de conocerlo a Leo a través de las redes, de leer su libro Memoria de Guerra, que es un libro que cuando lo leés, viajás por distintas emociones, porque si hay un tema que nos traspasa a los argentinos es Malvinas y conocerlo a fue un honor para mí».
A su turno, Leo Corvalán, indicó que «son 700 libros que se hicieron, y es un libro que no se vende, o sea, no se lucra con este material porque está destinado a los colegios, bibliotecas públicas, formación docente».
«Acá en Gálvez, como son menos cantidad, entregamos dos libros a cada institución como para que puedan trabajar holgados, y así hasta llegar a entregar el último de esta segunda edición». Agregó.
Además, comentó que este libro fue escrito en el 2008 y que «nunca lo pensé editar, lo escribí en un momento particular en mi familia, y conmigo, y terminé escribiendo mis memorias… Es un libro en primera persona y trascendió de los colegios de mis hijos. Me empezaron a decir ‘Leonardo, este material no lo tenemos, lo necesitamos’. Yo decía que era para la familia, y pasaron 16 años para editarlo, porque yo no quería que saliera a la venta sino que se entregara gratuitamente».
SU PASO POR MALVINAS
«Yo soy artillero antiaéreo, soldado conscripto clase ’63. Yo fui incorporado y a los 20 días me mandaron a Malvinas, o sea, yo soy el ejemplo de los que no estaban preparados… La clase 62 ya hacía 12 meses que estaba, entonces ellos sí estaban preparados. Yo transportaba municiones para estos cañones antiaéreos, que era muy moderna en ese momento, y estuve del 15 de abril hasta que caí prisionero».
«Nosotros en Malvinas quedamos en nuestra posición que fue el Aeropuerto -recordó-, y todos quedamos marcados con el fallecimiento de un compañero nuestro que fue el 25 de mayo. Ese día a la mañana nos formamos, cantamos el himno por la fecha patria y al mediodía tuvimos un ataque feroz de los ingleses, que sembraron todo el sector con bombas de retardo, que no explotan en el momento sino que están programadas a explotar una hora después. Así, explotó una bomba y a nuestro compañero Gurrieri lo agarró de sorpresa, sin casco, y falleció… Fue un día que no lo olvidamos más, porque nos atacaron ferozmente por horas, pero lo más tremendo fue perder a nuestro compañero. Lo enterramos nosotros mismos, con 18 años, fue un momento difícil y creo que ahí realmente empezamos a tenerle bronca a los ingleses, porque hasta ese momento no».
«Tengo compañeros que han estado cuerpo a cuerpo con los ingleses, es totalmente distinta la situación de unos con otros, en mi caso no. Yo no tengo problema, he hecho toda una resiliencia con toda esta historia y a la mía la estoy cerrando hoy con estas memorias, entregándolas a la educación. A mí me carcomía la conciencia el que me fuera a morir con todo eso adentro, pero poder dejarlo escrito y poder entregarlo a la educación, para mí es lo mejor que me pudo haber pasado». Cerró.








