Un incendio en el barrio Nuevo Horizonte reveló una realidad escalofriante. Ocho adultos mayores vivían hacinados, pasaban hambre y denunciaron que les robaban sus jubilaciones. «Queremos que nos saquen de acá, estamos sufriendo mucho», confesó uno de los residentes.

Lo que inicialmente se reportó como un incendio en una vivienda del norte de la ciudad de Santa Fe, resultó ser la única vía de escape que encontraron los residentes de un geriátrico clandestino para ser rescatados. Este miércoles, el fuego en un inmueble de calle José Doldán (ex Gollán) al 10100 puso al descubierto las condiciones de «esclavitud moderna» en las que vivían ocho ancianos.

Un incendio provocado por la desesperación

«Prendí fuego el colchón para que alguien me escuche. Nos tienen encerrados, pasamos hambre y frío», relató conmovido uno de los adultos mayores ante las cámaras de RTS Medios. El hombre confesó que ante la falta de respuestas y el maltrato constante, decidió iniciar el foco ígneo como último recurso para llamar la atención de las autoridades.

Los testimonios recogidos en el lugar son desgarradores. Los abuelos denunciaron que quienes administraban el lugar les retenían los documentos y les cobraban íntegramente sus jubilaciones, sin darles nada a cambio. «No te dan yerba, ni comida, ni té. Hay gente que duerme en el piso», detallaron.

Engaños y falta de habilitación

Otro de los residentes, de apellido Arriola, aseguró haber llegado al lugar engañado. Según su relato, fue trasladado desde el Hospital Iturraspe por recomendación de una asistente social, bajo la promesa de un hogar de tránsito que terminó siendo una verdadera «casita del horror».

Por su parte, desde la Municipalidad de Santa Fe confirmaron que el lugar no cuenta con ningún tipo de habilitación para funcionar como residencia de adultos. Incluso el dueño de la propiedad se presentó en el lugar y aclaró que la casa había sido alquilada para uso familiar, desconociendo por completo que allí funcionaba un centro de estas características.

La defensa del encargado

A pesar de las graves acusaciones y el evidente estado de precariedad, el encargado del lugar rechazó las denuncias de maltrato. «No están abandonados, comen todos los días. Esto es un centro de atención para gente de la calle», sostuvo, aunque no pudo explicar la falta de documentación y el reclamo desesperado de los internos.

La Justicia ya investiga el caso bajo una carátula que podría incluir abandono de persona, maltratos y defraudación. Mientras tanto, la comunidad santafesina permanece conmocionada por la valentía de un abuelo que tuvo que arriesgar su vida para ser escuchado.

Tras el horror en el geriátrico clandestino, la Municipalidad concretó el traslado de los abuelos a un refugio seguro. Seis de los residentes fueron derivados a la Casa Beata Clara Bosatta bajo la supervisión de asistentes sociales. El operativo se realizó tras las graves denuncias de maltrato y abandono que salieron a la luz por un incendio provocado por los propios internos.

El séptimo residente fue retirado del lugar por sus propios familiares, quienes se acercaron al conocer la noticia a través de los medios. Cabe recordar que el incendio fue iniciado por uno de los abuelos como un grito de auxilio desesperado ante los constantes maltratos y el hambre que padecían en la residencia ilegal.

Continúa la intervención municipal y policial

El traslado fue supervisado por personal de salud y acción social, quienes constataron el estado de cada abuelo antes de subirlos a las unidades de traslado. La Policía de Investigaciones (PDI) también estuvo presente en el predio para continuar con las pericias y recolectar pruebas que sirvan a la causa judicial iniciada contra los responsables de la «casita del horror».

Mientras tanto, la Municipalidad de Santa Fe ratificó que el lugar no estaba autorizado para funcionar y que la intervención de este miércoles fue el primer paso para desmantelar definitivamente esta red clandestina que operaba a espaldas de los controles oficiales.

La PDI, por su parte, detuvo a uno de los empleados del lugar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *