Con el Departamento San Jerónimo como uno de los mayores aportantes, la cosecha superó las 6 millones de toneladas, un 13,3% más que el año anterior.

La campaña de soja 2025/26 dejó un nuevo récord para el centro-norte de la provincia de Santa Fe. La producción alcanzó 6.090.335 toneladas, convirtiéndose en la mayor registrada desde que existen mediciones sistemáticas en 2010 y superando en un 13,3% el volumen obtenido durante el ciclo anterior.

Así lo señala el informe de cierre de campaña elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (CES-BCSF), en base a los datos del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), que atribuye este desempeño a una combinación de condiciones climáticas favorables durante las etapas críticas del cultivo y a un escenario comercial que incentivó la siembra.

La superficie implantada con soja de primera y de segunda alcanzó las 1.665.000 hectáreas, impulsada por buenas perspectivas productivas y de mercado.

Rendimientos excepcionales y pérdidas localizadas

El informe destaca que los mayores aportes provinieron de los departamentos de San Martín, San Jerónimo, Castellanos y Las Colonias, que en conjunto concentraron cerca del 73% de toda la producción del área analizada.

En esas zonas se registraron rindes muy superiores al promedio histórico. San Martín lideró con 48 quintales por hectárea en soja de primera, seguido por San Jerónimo con 46 qq/ha, mientras que Castellanos alcanzó los 40 qq/ha y Las Colonias los 38,5 qq/ha.

El rendimiento promedio regional superó los 35 quintales por hectárea, confirmando las proyecciones realizadas meses atrás por los técnicos del CES.

No obstante, la campaña no estuvo exenta de inconvenientes. Las intensas precipitaciones registradas durante las últimas semanas antes de la cosecha afectaron principalmente a los departamentos 9 de Julio y General Obligado, donde algunos lotes de soja tardía sufrieron pérdidas de rendimiento y se estimó la pérdida de unas 4.500 hectáreas cosechables.

En esos sectores los rindes mínimos oscilaron entre 10 y 12 quintales por hectárea, muy por debajo de los valores obtenidos en el resto de la región.

Más producción, más exportaciones y mayor ingreso de divisas

El crecimiento de la cosecha también tendrá un impacto directo sobre la industria y el comercio exterior.

Según las estimaciones del informe, alrededor del 80% de la producción, equivalente a unas 4,9 millones de toneladas, será destinada a la molienda industrial. El resto se distribuirá entre exportaciones de grano sin procesar y consumo interno.

En cuanto a los derivados, la producción de aceite rondaría las 875.000 toneladas, de las cuales la mayor parte tendrá como destino la exportación y la elaboración de biodiésel. La harina de soja, por su parte, alcanzaría unas 3,7 millones de toneladas, con aproximadamente el 70% orientado a los mercados internacionales.

Este mayor volumen productivo permitirá incrementar significativamente el ingreso de divisas. El estudio proyecta exportaciones por un valor cercano a 2.035 millones de dólares FOB, aproximadamente un 35% más que en la campaña anterior, favorecidas tanto por el aumento de la producción como por mejores precios internacionales del aceite y el biodiésel.

Al mismo tiempo, bajo el actual esquema de derechos de exportación, el aporte estimado al Estado nacional rondaría los 310 millones de dólares.

Rentabilidad positiva para la mayoría de los productores

Otro de los aspectos destacados del informe es la mejora en la ecuación económica de la campaña.

Si bien los costos de producción aumentaron cerca del 5% respecto del ciclo anterior debido al encarecimiento de combustibles y fertilizantes, también se registró una recuperación del precio de la soja en el mercado a término de Rosario, que durante mayo y junio se ubicó entre 320 y 325 dólares por tonelada, alrededor de un 17% por encima del mismo período de 2025.

El informe fue realizado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe

En este contexto, los técnicos estiman que el rendimiento necesario para cubrir los costos productivos se ubicó entre 16 y 20 quintales por hectárea en soja de primera y entre 13 y 15 quintales en soja de segunda. Incluso considerando el pago de arrendamientos, el denominado rendimiento de indiferencia se elevó a una franja de 18 a 23 quintales por hectárea.

Dado que los rindes obtenidos superaron ampliamente esos niveles en la mayor parte del área agrícola, el resultado económico fue favorable para la mayoría de los establecimientos.

El informe concluye que los márgenes brutos oscilaron entre 300 y 550 dólares por hectárea, ubicándose entre un 20% y un 25% por encima de los registrados en la campaña previa, con mejores resultados en el centro-sur provincial.

Solo los productores afectados por las lluvias tardías en el extremo norte obtuvieron márgenes ajustados, producto del retraso de la cosecha y de las pérdidas ocasionadas por el exceso hídrico.

FUENTE: Campo Litoral

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