La NOAA elevó al 95% la posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre. Especialistas advierten que el mayor impacto sobre la provincia podría darse durante el verano, con lluvias abundantes, excesos hídricos y riesgo de crecidas en los principales ríos.

El fenómeno El Niño avanza hacia un escenario de mayor intensidad y vuelve a encender las alertas en Santa Fe y la región. Una actualización de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó las probabilidades de que el evento alcance una intensidad fuerte o muy fuerte durante el trimestre comprendido entre octubre y diciembre de 2026.
De acuerdo con la nueva proyección, existe un 95% de probabilidad de que El Niño sea muy fuerte y un 5% de que sea fuerte. En conjunto, esto significa que la chance de un episodio fuerte o muy fuerte llega al 100%.
Qué cambió en el pronóstico
La actualización representa un endurecimiento de las previsiones anteriores. El último informe semestral del Centro Meteorológico y Climatológico Santa Fe (CMMC-SAT) estimaba un 81% de probabilidad de un evento muy fuerte y un 16% de que fuera fuerte. La suma de ambas categorías alcanzaba el 97%.
Ahora, la NOAA concentra prácticamente toda la probabilidad en los dos niveles más intensos:
•95% de probabilidad de un El Niño muy fuerte.•5% de probabilidad de un El Niño fuerte.•Sin probabilidades asignadas a un evento débil o moderado.•Sin escenario neutral ni de La Niña para el trimestre octubre-diciembre.
La NOAA utiliza el Índice Oceánico Niño Relativo (RONI) para medir la intensidad del fenómeno. Según esa escala, un evento muy fuerte se ubica en valores iguales o superiores a 2 °C, mientras que un episodio fuerte se encuentra entre 1,5 °C y 2 °C.
El organismo también aclaró que la intensidad global del fenómeno no determina por sí sola la magnitud de los impactos en cada región. Es decir, un El Niño muy fuerte no implica automáticamente que todos los lugares vayan a atravesar inundaciones o lluvias extremas, aunque sí aumenta la señal climática de riesgo.
Cuándo podría sentirse con mayor intensidad en Santa Fe
Para la provincia de Santa Fe, los modelos climáticos ubican el período de mayor impacto entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.
Durante esos meses podrían registrarse:
•Lluvias superiores a los valores normales.•Excesos de precipitaciones en distintas zonas de la provincia.•Tormentas fuertes o severas.•Períodos de lluvias persistentes.•Anegamientos urbanos y rurales.•Crecidas en cursos de agua y zonas bajas.
La primavera —septiembre, octubre y noviembre— funcionaría como una etapa de transición, con un comportamiento más irregular de las lluvias y diferencias entre las distintas regiones santafesinas.

El escenario podría volverse más complejo durante el verano, cuando el fenómeno alcanzaría su mayor influencia sobre el régimen de precipitaciones del centro-este de Sudamérica.
La influencia de los ríos Paraná y Salado
Santa Fe enfrenta una situación particular por su ubicación geográfica y por la presencia de los ríos Paraná y Salado, además de una extensa red de canales, arroyos y sistemas de drenaje.
El riesgo hídrico no depende únicamente de las lluvias que se registren dentro de la provincia. También puede verse influido por los aportes de agua provenientes de las cuencas de Brasil, Paraguay y el noreste argentino.
Por este motivo, una temporada con precipitaciones abundantes podría generar:
•Ascensos del río Paraná.•Incremento del caudal en los cursos de agua.•Mayor presión sobre defensas y terraplenes.•Dificultades para el escurrimiento urbano.•Afectación de caminos rurales, rutas e infraestructura productiva.
En el caso de localidades como Gálvez y otras poblaciones del centro-sur santafesino, el seguimiento deberá concentrarse especialmente en la evolución de las lluvias locales, el estado de los suelos, los desagües y los pronósticos de corto y mediano plazo. La proyección provincial no permite anticipar por sí sola cuándo ni dónde se producirán anegamientos.
Las lluvias ya superaron los promedios históricos
El informe del CMMC-SAT señaló que el fenómeno comenzó a manifestarse en un contexto de precipitaciones superiores a los valores normales en distintos puntos de Santa Fe.
Durante los primeros días de agosto, algunos sectores de la provincia acumularon entre el doble y el triple de la lluvia promedio histórica correspondiente a todo el mes.
En la ciudad de Santa Fe, por ejemplo, se registraron 59 milímetros, cuando el promedio histórico para agosto ronda los 30 milímetros.
En junio, la capital provincial había acumulado 77,9 milímetros, una cifra cercana al triple del promedio histórico para ese período.
De todos modos, los especialistas advierten que no cada lluvia o tormenta puede atribuirse directamente a El Niño. Se trata de un fenómeno de escala climática que modifica las probabilidades generales, pero que debe analizarse junto con otros factores meteorológicos y ambientales.
Preparación y prevención
El fortalecimiento de El Niño llevó a las autoridades y a organismos científicos a poner el foco en la planificación y la prevención.
La Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (FICH-UNL) convocó a especialistas para analizar la evolución del fenómeno, sus posibles efectos y las herramientas disponibles para reducir el riesgo hídrico.
Entre las medidas consideradas aparecen:
- Mantenimiento de sistemas de drenaje.
- Puesta a punto de estaciones de bombeo.
- Revisión de defensas y terraplenes.
- Sistemas de alerta temprana.
- Planes de contingencia.
- Coordinación entre municipios, Provincia y organismos técnicos
- Planificación de respuestas por cuencas y no solo por límites administrativos.
La clave, según los especialistas, no es intentar predecir una inundación puntual, sino preparar con anticipación los mecanismos de respuesta para enfrentar posibles eventos extremos.
No significa que una inundación sea inevitable
La confirmación de un El Niño fuerte o muy fuerte no permite afirmar que Santa Fe sufrirá una inundación generalizada. El impacto final dependerá de la cantidad de lluvia, su distribución geográfica, la duración de los períodos húmedos, el estado de los ríos y la capacidad de drenaje de cada localidad.
Sin embargo, el nuevo pronóstico sí refuerza la necesidad de mantener el monitoreo y las tareas preventivas durante los próximos meses, especialmente de cara a la primavera y al verano.
La NOAA también proyectó una probabilidad del 69% de que se produzca un evento histórico, definido por un valor RONI de 2,5 °C o más durante tres meses consecutivos.
📌 Para Santa Fe, el dato central es que el escenario climático se volvió más exigente: la probabilidad de un fenómeno fuerte o muy fuerte llegó al 100%, con una posibilidad del 95% de que sea muy fuerte entre octubre y diciembre. El período de mayor atención estará entre diciembre, enero y febrero.