El Partido Justicialista expresa su profundo repudio a las declaraciones realizadas por la Vicegobernadora de la Provincia, en las que se refirió a la candidata a diputada Caren Tepp en un tono cargado de misoginia, reduciendo su trayectoria política y militante a la condición de ser “la mujer de juanes”. Tales expresiones, sumadas a las ya vertidas por el propio Gobernador al aludir a ella como “la mujer de Monteverde”, constituyen un retroceso inadmisible en materia de igualdad y reconocimiento de las mujeres en la política.
Desde el peronismo creemos y defendemos que las mujeres no deben ser reconocidas por el apellido de un varón ni por su vínculo con otros dirigentes, sino por su mérito propio, por su formación, por su militancia y por su compromiso con las causas del pueblo. Caren Tepp, como tantas otras compañeras, ha demostrado capacidad, preparación y coherencia política que la hacen acreedora de un lugar propio en la discusión pública.
La pregunta que debemos hacernos como sociedad es: ¿por qué todavía se cuestiona la presencia de una mujer en política desde la óptica de la subordinación a un hombre? ¿Por qué la figura de una dirigente debe ser reducida a “la esposa de” “mujer de”, en lugar de valorarse su historia de militancia y convicciones? Este tipo de discursos no son hechos aislados: responden a una matriz cultural patriarcal que busca deslegitimar a las mujeres cuando ocupan espacios de decisión.
Nuestro movimiento político, que nació de la mano de la igualdad social, supo caminar junto al movimiento feminista y fue protagonista de conquistas históricas: la Ley de Voto Femenino impulsada por Evita, la Ley de Paridad de Género, la Ley Micaela, la Ley Brisa, la creación de los Ministerios de las Mujeres, la ampliación de derechos y la protección integral de las víctimas de violencia de género, Ley de Identidad de Género, la Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Cupo Laboral Travesti-Trans. Estas no son banderas de ocasión: son la expresión concreta de una lucha compartida contra el machismo y la discriminación.
Decir que “el peronismo murió porque su jefa política está presa” es otra forma de minimizar el protagonismo de las mujeres y negar que nuestro movimiento sigue de pie, con miles de compañeras que construyen política todos los días en sindicatos, barrios, universidades y territorios, sosteniendo la esperanza de un pueblo que no se rinde.
Reivindicamos la trayectoria de Caren Tepp y de todas las mujeres que, como Evita, hoy Cristina, supieron desafiar las barreras de un sistema machista que intentó silenciarlas. Y lo hacemos con la convicción de que el peronismo no sólo sigue vivo: sigue siendo motor de justicia social, de igualdad y de dignidad para cada argentino y argentina.
No vamos a retroceder ni un paso frente a expresiones patriarcales que pretenden reducir la política a un club de varones. El futuro es con las mujeres adentro, con voz propia y con el reconocimiento que merecen por lo que son y por lo que hacen, no por a quién acompañan.
PARTIDO JUSTICIALISTA GALVEZ