Ana Victoria Gobbi es Catamarqueña. A los 10 años se mudó a Buenos Aires, a casa de unas tías, siguiendo su sueño de ser jugadora profesional de tenis y a los 13 ya dominaba el Circuito Nacional de su categoría. Llegó a estar entre las 700 mejores del Rankin Mundial de la WTA, pero luego dejó la actividad.
Hoy busca volver a estar entre las mejores del mundo, y hace pretemporada en Gálvez junto a «Toni», su entrenador, y a «Maru» Giménez Bagilet. Aprovechamos su estadía en la ciudad para conversar con ella, y esto nos decía.

“Volví a jugar al tenis hace un año y medio, casi dos años, y desde un principio mi idea fue insertarme de nuevo en el profesionalismo”, contó Gobbi. Actualmente se ubica en el ranking WTA alrededor del puesto 1280, y su objetivo inmediato es continuar escalando posiciones. “Mi idea es seguir subiendo, con un objetivo final, a futuro, si se da, poder clasificar a las Qualys de los Grand Slam”, señaló.

Sobre su estadía en la ciudad, explicó que el trabajo apunta a una preparación integral: “Estamos laburando mucho toda la parte tenística, física y mental. Por eso vinimos acá a Gálvez con Maru, a hacer un laburo en conjunto. Mi preparador físico no pudo venir, pero sí mi entrenador de tenis, y estamos trabajando mucho en cancha junto con todo el equipo”.

Gobbi ya había tenido una experiencia previa en el circuito profesional. A los 18 años decidió hacer una pausa en su carrera: “Llegué a tener un mejor ranking de 750 en singles y 450 en dobles, pero por cuestiones externas tuve que dejar. Me puse a estudiar y a trabajar”. El regreso no fue inmediato ni sencillo: “Todo eso conllevó un tiempo largo de entrenamiento, volver a agarrar ritmo, volver a los torneos. El año pasado fue mi primer año de competencia y ahora estamos trabajando full, ya con bastante más ritmo”.

Consultada sobre las dificultades propias del tenis, remarcó el peso del aspecto mental: “Es lo más difícil, porque por más que tengas tu equipo atrás, cuando entrás a la cancha estás sola. Hay presión, nervios, juegan un montón de cosas. Por eso es muy importante laburar la parte mental, creo que es clave, tanto como la física y la tenística”.

La tenista también recordó el esfuerzo familiar que implicó su formación desde chica. “Desde los 10 años me fui de Tucumán a Buenos Aires. Al principio fue difícil, era muy chica. Mi mamá y mi hermana me acompañaron, se fueron a vivir conmigo. Fue un esfuerzo muy grande de la familia”.

«Hoy en día es difícil hacer algo lejos de Buenos Aires, porque todos los torneos están allá. Eso te da un plus, en la inserción al tenis profesional».

En cuanto al calendario, Gobbi confirmó que ya tiene competencias en agenda: “El domingo empieza un torneo en Buenos Aires, un 50.000 en el Tenis Club Argentino, y la semana próxima un 35.000 en el mismo club. Después tengo que armar febrero y marzo, y estamos viendo si nos vamos a Europa por tres o cuatro meses, que es donde más torneos hay”.

Sobre sus metas para este año, fue clara: “Un buen objetivo sería poder terminar dentro de las 500. Si se puede más seria ideal, pero ese sería un muy buen año”.

Finalmente, analizó el presente del tenis femenino argentino: “Creció un montón. Pasamos de tener muy poquitas chicas a tener varias compitiendo a buen nivel. Falta todavía para estar al nivel de las europeas o las rusas, tienen facilidades porque tienen todo cerca, pero el crecimiento es real”.

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