El último Boletín Epidemiológico Nacional confirmó que los casos de coqueluche crecieron de manera significativa en el país durante 2026. La enfermedad, se encuentra por encima de los niveles esperados y las autoridades sanitarias refuerzan el llamado a completar los esquemas de vacunación.
En Argentina, la coqueluche, también conocida como tos convulsa, volvió a encender las alarmas sanitarias luego de que el Ministerio de Salud de la Nación informara un importante aumento de casos en lo que va del 2026.
Supera los niveles históricos
Según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) N.º 811, correspondiente a la semana epidemiológica 21 de 2026, la tos convulsa se encuentra actualmente «por encima de lo esperado», tanto al analizar el acumulado anual como las últimas cuatro semanas de vigilancia.
Los datos oficiales muestran que hasta el momento se registraron 298 casos acumulados en todo el país, una cifra que contrasta de manera marcada con la mediana histórica de 76 casos observada para el mismo período entre 2022 y 2025.

Este incremento supera ampliamente el umbral del 40% que utiliza el sistema de vigilancia epidemiológica para clasificar un evento sanitario como fuera de los parámetros habituales.

La coqueluche integra el grupo de las denominadas enfermedades prevenibles por vacunas, razón por la cual el crecimiento sostenido de casos genera preocupación entre los especialistas y los equipos de salud pública.
El nuevo sistema de monitoreo implementado por el Ministerio de Salud utiliza una metodología de «semáforo epidemiológico» que permite identificar rápidamente qué enfermedades presentan comportamientos inusuales. En este esquema, la tos convulsa aparece entre los eventos que requieren especial atención debido a su aumento persistente.
La situación no implica necesariamente la existencia de un brote generalizado en todo el territorio nacional, pero sí refleja una circulación mayor a la observada en años recientes, lo que obliga a reforzar las estrategias de prevención y vigilancia.

Qué es la tos convulsa y por qué preocupa a los especialistas
La coqueluche es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Bordetella pertussis. Se transmite de persona a persona a través de las gotas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar.
Uno de los principales problemas es que sus primeros síntomas suelen confundirse con los de una infección respiratoria común. Durante los primeros días puede presentarse con congestión nasal, estornudos, fiebre leve y tos moderada.
Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, la tos se vuelve mucho más intensa y característica. Los pacientes pueden sufrir ataques repetidos y prolongados que dificultan la respiración y generan agotamiento físico.
En algunos casos, especialmente en bebés pequeños, pueden producirse pausas respiratorias, complicaciones pulmonares e incluso cuadros potencialmente graves que requieren internación.
Los especialistas destacan que los lactantes menores de seis meses constituyen uno de los grupos más vulnerables, ya que todavía no completaron su esquema de inmunización y tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones severas.
Aunque el boletín epidemiológico no presenta un desglose específico de los casos por edad, la experiencia acumulada en Argentina y otros países muestra que la enfermedad suele representar un mayor peligro para los recién nacidos y los niños pequeños.
La circulación de la bacteria también puede afectar a adolescentes y adultos, quienes muchas veces cursan formas más leves pero pueden transmitir la infección a personas vulnerables sin saberlo.
Por este motivo, las autoridades sanitarias consideran fundamental sostener altas coberturas de vacunación en toda la población.
La vacuna sigue siendo la principal herramienta de prevención
Frente al incremento detectado durante 2026, el Ministerio de Salud reiteró que la medida más efectiva para reducir la circulación de la enfermedad es mantener al día los esquemas de vacunación.

Las vacunas que protegen contra la coqueluche forman parte del Calendario Nacional de Vacunación y se aplican en distintas etapas de la vida.
Además de la inmunización infantil, existe una recomendación especialmente importante para las personas embarazadas. La vacunación durante la gestación permite transferir anticuerpos al bebé y ofrecerle protección durante los primeros meses de vida, una etapa particularmente crítica frente a esta enfermedad.
Las autoridades también recuerdan la necesidad de cumplir con los refuerzos indicados para adolescentes y adultos, ya que la protección disminuye con el paso del tiempo.
El aumento registrado este año se suma a un escenario sanitario en el que distintos países vienen observando reapariciones de enfermedades prevenibles por vacunas. Los especialistas atribuyen este fenómeno a múltiples factores, entre ellos la disminución de las coberturas de vacunación ocurrida en algunos períodos posteriores a la pandemia de COVID-19.