Según los últimos datos del Indec, la precarización laboral alcanzó un nuevo pico en el primer trimestre de 2026. Mientras el empleo registrado cae, el trabajo «en negro» se convierte en el único motor de crecimiento del mercado de trabajo.

El panorama laboral en Argentina atraviesa un momento crítico. De acuerdo con el informe de «Cuenta de generación del ingreso» publicado por el Indec, la tasa de informalidad en el sector privado saltó al 43,6% en el primer trimestre de este año, lo que representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2025.
En términos reales, esto significa que de los 12.887.000 asalariados que tiene el sector privado en el país, 5.622.000 no están registrados, careciendo de aportes jubilatorios, obra social y protección legal.
Un crecimiento impulsado por la precariedad
Lo más preocupante del informe es la dinámica detrás de los números. Si bien la cantidad total de trabajadores creció en 91.000 personas en el último año, este aumento es «engañoso»:•Se crearon 186.000 puestos informales.•Se destruyeron 95.000 puestos registrados (empleo en blanco).
Esta sustitución de empleo de calidad por empleo precario marca una tendencia peligrosa para la sostenibilidad del sistema de seguridad social y el poder adquisitivo de los trabajadores.
Los sectores más afectados
La informalidad no golpea a todos por igual, pero se ensaña con tres rubros específicos:
1.Servicio Doméstico: Sigue siendo el sector más vulnerable. El 72,8% de los trabajadores (1,2 millones de personas) desempeña sus tareas en la informalidad.
2.Agricultura: Con una tasa del 60,2%, es uno de los sectores con mayor informalidad estructural histórica.
3.Construcción: Presenta un 59,2% de empleo no registrado. Fue el único sector con una leve mejora interanual, aunque esto se debió más a la pérdida total de puestos que a una formalización real.

Por otro lado, sectores de peso masivo como el Comercio vieron subir su tasa de informalidad al 42,5%, sumando 66.000 trabajadores al sector no registrado en solo doce meses.
El impacto en la industria
La industria manufacturera, tradicionalmente un bastión del empleo registrado, tampoco escapó a la tendencia. Perdió 42.000 puestos en blanco en el último año, mientras que el empleo «en negro» en las fábricas creció en 26.000 puestos, elevando la tasa de informalidad del sector al 32,6%.
Este escenario plantea un desafío urgente para la política económica: cómo revertir un proceso donde el trabajo informal ya no es la excepción, sino la regla para casi la mitad de los trabajadores privados de la Argentina.
En Santa Fe: Agro y centros urbanos en la mira
En nuestra provincia, las cifras nacionales encuentran un eco preocupante, especialmente por la estructura productiva regional. La alta tasa de informalidad en la Agricultura (60,2%) golpea directamente al corazón productivo de las localidades del interior santafesino, donde gran parte de la mano de obra estacional y permanente sigue operando por fuera de los registros oficiales.
En los principales centros urbanos de la bota, la situación no es más alentadora:
•Gran Santa Fe: El último reporte indica que la desocupación se sitúa cerca del 6,5%, pero el verdadero problema sigue siendo la calidad del empleo. En la capital provincial y alrededores, el sector servicios y comercio —fuertemente afectados por la caída del consumo— son los que más han desplazado trabajadores hacia la informalidad.
•Gran Rosario: Con una desocupación que ya trepa al 8,6%, el cordón industrial santafesino siente el impacto de la pérdida de empleos registrados en la industria manufacturera, un sector que a nivel nacional destruyó casi 100.000 puestos en blanco en el último año.
Para el departamento San Jerónimo y zonas de influencia como Gálvez, el desafío es doble: sostener el empleo en un sector agroindustrial que no logra formalizar a su cadena de base y evitar que el sector comercial local termine de volcarse a la precariedad ante la presión impositiva y la baja en las ventas.