La comunidad científica argentina celebra un logro sin precedentes: el microsatélite Atenea participará en la misión Artemis II de la NASA, el primer vuelo tripulado al entorno lunar en más de medio siglo.

El evento, previsto mañana 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, promete abrir una nueva era en la exploración espacial y poner a prueba tecnologías y estrategias que definirán el futuro de la presencia humana fuera de la Tierra.
El despegue desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, tendrá de una ventana de dos horas a partir de las 18:24 hora local (19.24 hora argentina, 17.24 en Colombia, 16.24 en México y 00.24 del 2 de abril en España), y representa la mayor apuesta humana por regresar al entorno lunar tras más de medio siglo.
Según comunicó la NASA, la tripulación de Artemis II viajará aproximadamente 7600 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna. La última vez que lo hizo fue en la fallida misión Apolo 13, cuando la orbitó a solo 274 kilómetros, para luego regresar a la Tierra y a salvo, tras la explosión sucedida en el espacio.

Desde este punto estratégico, los cuatro astronautas de Artemis II podrán observar la Tierra y la Luna a través de las ventanas de Orión, con nuestro satélite en primer plano y el planeta a casi 400.000 kilómetros al fondo, lo que representa un punto de inflexión para la NASA ya que nunca antes una nave tripulada voló tan lejos de nuestro planeta, un hito que muchos consideran la antesala de la colonización lunar y la exploración de Marte.
El vuelo servirá para validar los sistemas clave del cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion, ambos desarrollos centrales del programa Artemis. La travesía se extenderá por aproximadamente 10 días, período en el que la tripulación orbitará la Luna y retornará a la Tierra, con un amerizaje controlado en el océano Pacífico.
Tras la separación inicial del cohete SLS, la cápsula Orion ejecutará complejas maniobras de validación en órbita terrestre antes de dirigirse al satélite natural. El momento culminante llegará cuando la nave sobrevuele la cara oculta de la Luna y alcance la mayor distancia recorrida por humanos respecto a la Tierra, un récord histórico según los datos de la agencia.
El equipo de Artemis II ya se encuentra en la plataforma de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy. El traslado desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) se realizó el 20 de marzo a bordo del imponente transportador oruga 2, un vehículo especialmente diseñado para movilizar gigantescos módulos espaciales.
El viaje de 6,4 kilómetros marcó la segunda vez que el conjunto SLS y Orion ocupó la plataforma, luego de un primer intento en enero cuando se preveía un lanzamiento para febrero.
Si Artemis II no logra despegar el 1 de abril, existen oportunidades diarias hasta el 6 de abril, con una nueva ventana prevista para el 30 de abril. Sobre posibles fechas en mayo, la NASA prefirió no hacer declaraciones, enfocando toda su atención en la ventana de abril.

La tripulación, integrada por Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover de la NASA, junto a Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense, afrontará condiciones extremas durante el trayecto. En algunos tramos, podrían perder contacto temporal con el centro de control y deberán gestionar emergencias con total autonomía.
Uno de los trabajos más destacados que harán los astronautas en el espacio será el “Experimento Matroshka”, orientado a validar estrategias avanzadas de protección frente a la radiación solar y cósmica.
La nave Orion dispone de un sistema de defensa por capas para mitigar estos riesgos, tecnología que será clave en futuros viajes interplanetarios.
El regreso a la Tierra, previsto para el 11 de abril, supondrá una prueba definitiva para el escudo térmico de Orion, que enfrentará temperaturas de hasta 2.800 °C (5.072 °F) durante la reentrada. El amerizaje en el océano Pacífico involucrará equipos médicos y técnicos de la NASA, encargados de asistir a la tripulación y evaluar su estado físico tras la misión.
PRESENCIA ARGENTINA EN EL ARTEMIS
La comunidad científica argentina celebra un logro sin precedentes: el microsatélite Atenea participará en la misión Artemis II de la NASA, el primer vuelo tripulado al entorno lunar en más de medio siglo.
El desarrollo de Atenea representa el fruto de una colaboración entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), junto con la empresa VENG S.A.

El proyecto fue seleccionado por la NASA entre propuestas de casi 50 países, de los cuales solo cuatro lograron un lugar en la misión: Alemania, Arabia Saudita, Corea del Sur y Argentina.
“A partir de la firma de Argentina de los acuerdos Artemis con la NASA, se invitó a todos los países firmantes a presentar proyectos espaciales que acompañen la misión espacial. De los 61 países participantes, solo cuatro quedamos seleccionados para llevar cargas útiles como un micro satélite. Entre los requisitos, hubo que cumplir los estándares de seguridad extremadamente estrictos que exige la NASA para no poner en riesgo una misión tripulada como esta”, explicó a Infobae, Alejandro Martínez, decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA.
El satélite Atenea es un CubeSat de clase 12U, con dimensiones de aproximadamente 30 x 20 x 20 centímetros. Su desarrollo fue íntegramente nacional y su objetivo principal es operar a 70.000 kilómetros de distancia de la Tierra, estableciendo una comunicación directa con estaciones de la CONAE en Tierra del Fuego y Córdoba.

La misión pone a prueba la robustez de las comunicaciones y la recolección de datos en un contexto de alta exigencia técnica, ya que Atenea será desplegado poco después del lanzamiento, cuando el módulo Orion Stage Adapter se separe de la nave principal.
l decano de FIUBA agregó que, a partir de los acuerdos Artemis que la Argentina firmó con la NASA en 2023, surgió la posibilidad de participar de la misión Artemis II mediante el desarrollo de un microsatélite.
“De las decenas de países convocados fueron seleccionados solamente cuatro naciones para subirse al cohete con destino a la órbita de la Luna y Argentina fue uno de ellos, junto a Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita, lo que implica un gran orgullo y reconocimiento de la NASA para el ámbito espacial y educativo de nuestro país”, sostuvo Martínez.
Y añadió: “La novedad del microsatélite Atenea será que navegará el espacio en una órbita terrestre a 72.000 kilómetros de altura, una posición en la que no existen satélites, ya que los más lejanos están ubicados en una órbita geoestacionaria a 36.000 kilómetros de altura. Esta posibilidad nos permitirá medir la radiación existente, cuyos datos son vitales para estudiar su impacto tanto en el organismo humano como también en distintas partes sensibles del satélite, como la electrónica».
Según detalló, Atenea también medirá el sistema GPS desde una altura inusual y probará nueva tecnología que luego se podría aplicar, por ejemplo, en vehículos terrestres y evaluará las comunicaciones con las bases terrestres desde esa lejana posición.
“Para la humanidad, el experimento que realice Argentina será muy importante. La información será transmitida a las antenas de Conae y a otras estaciones en el mundo. Esta misión representa un gran avance para el país, para la Conae, para las empresas participantes y las facultades que ensamblaron el microsatélite. Todos los alumnos y profesores sienten un inmenso orgullo por llevar un pedacito de Argentina en una misión a la Luna”, concluyó Martínez.
