Maxi Aquino lleva adelante, desde hace 6 años, en el Club Fisherton, un proyecto social, deportivo, inclusivo y terapéutico para personas con discapacidades intelectuales. En nota con «Desde el Faro» nos habla de ello, de los orígenes, los obstáculos, las enseñanzas y la posibilidad de replicarlo en Gálvez.

Todos los martes y jueves un grupo de jóvenes y adultos se reúnen en el club Fisherton de Rosario, bajo una misma consigna; jugar al básquet. Son 25 personas con diversas discapacidades intelectuales, que ante la falta de una estructura federada para la práctica del deporte que aman, encontraron su espacio en «Caramelos Surtidos», un proyecto liderado por un galvense; Maxi Aquino.
Loco, de los lindos y sumamente necesarios, quienes tuvimos la oportunidad de cruzarnos en su vida, sabemos que lleva el básquet en las venas, pero también otras pasiones que lo convierten en un guerrero incansable. Surgido basquetbolísticamente en la Sal Gruesa, y ya radicado en Rosario, donde pudo complementar ese amor por la Naranja con su compromiso social, habló con nosotros sobre «Caramelos Surtidos» y otras iniciativas que lleva adelante en la Cuna de la Bandera. Acá te las contamos al estilo «Desde el Faro»
UN ESPACIO PARA HACER AMIGOS, DESARROLLARSE Y APRENDER
«Caramelos Surtidos» es una idea que nación en Pandemia. O sea, que hace seis años que estamos llevando adelante la actividad. Es, como su nombre lo dice, un proyecto social, deportivo, inclusivo y terapéutico, en ese orden. y surge ante la requisitoria de que chicos y chicas que tenían alguna discapacidad, no tenían dónde participar en actividades deportivas porque la estructura federada los dejaba al margen. Actualmente trabajamos, generalmente, con personas que poseen alguna discapacidad de índole intelectual, todavía no pudimos estructurarnos para hacer discapacidad motriz».
«Ante esa situación, y la demanda que generaba el hecho de que estos chicos no tengan donde jugar, se nos ocurre llevar adelante este proyecto. Obviamente que al principio nos invadían las dudas, los temores, pero hoy «Caramelos Surtidos» contiene a 25 personas con discapacidad; gente con retraso madurativo, compañeros que tienen síndrome de Down, gente con TEA, con Prader Willi y tenemos cuatro jugadores y jugadoras que vienen de un instituto psiquiátrico que está en Roldán. Nos juntamos los martes y los jueves y nuestro hogar es el Club Social Fisherton, que está ubicado en la zona oeste de la ciudad. Hacemos básquet, es lo que nos une, pero también lo combinamos con arte en algunas ocasiones. Con los jugadores hemos pintado ya varios murales en el club y lo seguimos haciendo».
«En la actualidad el proyecto está consolidado, fuimos los primeros en la provincia, ahora hay otros compañeros acá en Rosario que están haciendo otro equipo y somos alrededor de 16 equipos en todo el país, que nos juntamos a participar de forma recreativa o de forma competitiva según la discapacidad. Pero a nosotros ese paso nos da un poquito de miedo; el de competir, entonces lo hacemos de forma recreativa, lúdica y social».

«Estructuralmente, contamos con un club que nos brinda el espacio, y nosotros nos encargamos, con el apoyo de un par de empresas y la buena predisposición de los padres y los profes, de generar un muy buen marco general para la actividad; tenemos pelotas para todos los jugadores, 6 aros, electrónica para toda la cancha y un staff de 3 profes».
«Estamos tratando de dar una vuelta de rosca e institucionalizar el proyecto a través de una cooperativa o de una fundación. Y lógicamente la idea es integrarlo a otra actividad. Algunos chicos trabajan, no todos tienen cierta independencia, pero algunos se van insertando socialmente en mayor o en menor medida y con sus tiempos desde ya».
«Mi Escuela para esto fue Ceci»
Ante la consulta sobre si existieron muchos obstáculos para poder llevar adelante el proyecto; Maxi nos respondía lo siguiente;
«Al principio los obstáculos que hubo fueron más personales que externos. Hoy te puedo decir que son más externos que personales».
«Tenía miedo. Yo empecé solo con esto, y no soy un tipo instruido en la materia. Mi escuela para esto fue el Ceci BBC. Y acá no puedo soslayar y no recordar a Gusti Baudrino, que compartió gran parte de nuestra infancia en la Sal Gruesa y al inefable y único Ricardo Bonaudi, que para mi es un ejemplo, un ídolo, porque lo que ha hecho Ricardo trabajando en discapacidad es épico. Los que vemos, los que convivimos día a día con la discapacidad, sin el grado de contención profesional que hay hoy por hoy, lo que ha hecho Ricardo es único. Y esto surge un poquito como homenaje para ellos dos. Y para Ceci; Ceci siempre fue un lugar de contención».
«Esos fueron los primeros obstáculos; el miedo a no saber, a improvisar; de poder llevar la práctica a cada uno de los chicos y no que fuera una práctica general. Pero bueno, fuimos aprendiendo, creciendo y superando esos obstáculos. Ahí aparecieron otros tipos de obstáculos; Nosotros éramos el único proyecto vinculado al básquet en toda la ciudad, y eso ocurrió durante 4 años. Al no contar con una logística de traslado, había muchos jugadores que tenían que tomarse dos colectivos para poder venir a Fisherton. Es un tema complicado, y nos acercamos a hablar a un montón de lugares; Municipalidad, Provincia… y salvo la buena predisposición de un Senador, nunca recibimos apoyo oficial. Todo esto lo hicimos a pulmón y lo generamos solos».
«Lógicamente que también aparece siempre, y más en esta época donde la discapacidad está siendo tan golpeada, el obstáculo económico. Las familias no la están pasando bien; el Estado en sus 3 niveles, a la discapacidad la está abandonando y nos tenemos que defender ante esas cosas, y lo hacemos con la solidaridad y la buena predisposición de gente que desinteresadamente colabora, como ocurre en prácticamente todos los clubes también».
Las Enseñanzas que deja el proyecto
Como enseñanza, no dista mucho de la que deja todo trabajo de índole social y recretiva. Lo que ocurre es que viniendo de personas que en la vida tienen muchos más obstáculos, de lo que esto te nutre es permitirte enender el lugar en el que estamos quienes no padecemos ese tipo de obstáculos; el luchar contra la adversidad, valorar las pequeñas cosas, lo que uno tiene en el día a día y no lo mensura. Y, por supuesto los valores que ellos transmiten; amistad, solidaridad, empatía, respeto; nadie se cola, nadie pase por arriba del otro, todos se hacen eco del problema del otro, se ayudan»




«Me encantaría que en Gálvez se pueda replicar»
Además de liderar el proyecto «Caramelos Surtidos», el ex Ceci también tiene a cargo un equipo de Mami Básquet, con mujeres que nunca habían practicado la actividad. Posee una escuelita de básquet en el mismo club Fisherton para chicos becados y casos sociales, es Coordinador de Inferiores en el Club Libertad, y allí también tiene a su cargo la Escuelita de 4 a 7 años.
A pesar de lo cargada de su agenda, lo consultamos por la posibilidad de replicar su proyecto en Gálvez, y esto nos respondía;
«Sí, siempre me veo en la obligación. Fuimos los pioneros y nos gustaría que el proyecto se replique en otras instituciones, en otros lugares, para poder generar un circuito donde participar, donde poder jugar, donde generar otros vínculos. Eso me interesaría predicarlo, que algunos otros profes agarren la posta en otros lugares, me encantaría, o de ir yo. Lógicamente que Gálvez siempre ocupa ese lugarcito en el corazón y desde ya que me encantaría, en algún momento, ir a compartir allá o poder transmitir la experiencia con gente de allá. Nosotros estamos acá para para ayudar y para ofrecer el corazón».
«Ojalá en Galvez se pueda replicar el proyecto, yo siempre voy predicando, hemos recibido un montón de portazos en la cara, en un montón de lugares, en un montón de clubes, pero sin embargo seguimos y bueno, es como te decía hoy, el proyecto Caramelo Surtido vino hace seis años, hoy está instalado y es la vanguardia en el básquet para personas con discapacidad intelectual».