En el Día Internacional del Cáncer Infantil, desde el Hospital Garrahan destacan la importancia de la detección temprana, el trabajo en red y los avances tecnológicos que posicionan a la Argentina como un referente regional en hematología y oncología pediátrica.

El cáncer infantil es más frecuente de lo que se cree y, al mismo tiempo, presenta un panorama esperanzador: con un diagnóstico oportuno, la mayoría de los niños se cura. El día internacional del Cáncer Infantil, que se conmemora cada 15 de febrero, sirve para visibilizar la necesidad de la sospecha clínica en los equipos de salud y concientizar socialmente sobre la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno.
El Hospital Garrahan atiende a más de 500 niños con cáncer por año, de unos 1.340 pacientes pediátricos diagnosticados anualmente en Argentina, lo que lo convierte en el principal centro oncológico pediátrico público del país y en referente de la red nacional de atención que garantiza el acceso al cuidado integral.
Gracias al diagnóstico temprano, el tratamiento oportuno y el cuidado integral de los pacientes, la tasa de sobrevida de estos niños es del 80 por ciento, una cifra comparable con la de los centros internacionales.
El cáncer infantil es la primera causa de mortalidad no relacionada con accidentes en niños menores de 15 años, y comprende a un conjunto de enfermedades, cada una con características propias y específicas que, en algunos casos, no resultan sencillas de reconocer.
En niños y adolescentes, las enfermedades malignas más frecuentes son las leucemias agudas y los tumores del sistema nervioso central, si bien existe un espectro amplio de tumores que tienen una incidencia menor y necesitan de un diagnóstico y manejo diferenciado.
Algunos tumores son propios de la infancia como el retinoblastoma, nefroblastoma, neuroblastoma, hepatoblastoma y el sarcoma de Ewing. En otros casos, como el de las leucemias y los linfomas, a pesar de diagnosticarse también en la edad adulta, cuando se presentan en niños, tiene cuadros clínicos y evolución diferentes.
El desarrollo de los laboratorios de citometría de flujo, citogenética y biología molecular, y del servicio de Anatomía Patológica en el Garrahan han permitido mejorar el diagnóstico y seguimiento de los pacientes con enfermedades malignas, y de esta manera poder realizar tratamientos más precisos y de mayor efectividad.

A fin del año pasado, el Hospital incorporó un dispositivo tecnológico único para tratar el cáncer: el nuevo acelerador lineal Elekta Evo, que se encuentra en pleno proceso de instalación, y permitirá la realización de tratamientos de rayos de menor toxicidad y máxima precisión, reduciendo al mínimo la exposición de los tejidos sanos. Esta incorporación, reafirma el objetivo del Garrahan de ser el mejor hospital pediátrico de América Latina, brindándole a todos los niños del país que lo necesiten, la mejor atención.
La experiencia del CAIPHO
El Centro de Atención Integral del Paciente Hemato-Oncológico (CAIPHO), el sector del hospital donde se concentra la atención de los pacientes oncológicos. Su principal ventaja es que mejora la experiencia del paciente con una atención unificada del equipo de pediatras, hematólogos, oncólogos y enfermería especializada: los niños reciben diagnóstico, tratamiento, manejo de las complicaciones que puedan presentarse y seguimiento en un mismo espacio, evitando desplazamientos innecesarios.
En los últimos 10 años, en el CAIPHO se realizaron 273.812 consultas a más de 4.600 pacientes, hubo 14.797 internaciones en cuidados intermedios (CIM) 84, 61.264 sesiones de quimioterapia y cerca de 24.000 procedimientos bajo anestesia.
Cuenta con 90 camas, 20 consultorios y un hospital de día que garantiza un ambiente agradable para los niños que viven esta dura experiencia. Por otro lado, el personal que asiste a estos pacientes, tanto en el CAIPHO como en las salas de internación del Hospital, tiene una mirada integral que garantiza la seguridad y contención de las familias.
Los tratamientos incluyen quimioterapia, inmunoterapia y otras terapias dirigidas, y, en algunos casos, cirugía y/o radioterapia.
“Uno de los principales logros de estos 38 años de historia del Hospital, es haber fortalecido el trabajo multidisciplinario de médicos hemato-oncológos pediatras, equipos de bioquímicos, patólogos, especialistas en cuidados de terapia intensiva de pacientes inmunosuprimidos, enfermeros, cirujanos, ortopedistas y otras especialidades que resultan indispensables para el mejor cuidado de estos niños”, destacó Marisa Felice, jefa del servicio de Oncología del Garrahan.
“El hecho de que el Hospital Garrahan sea un centro de referencia nacional y regional”, destacó la profesional, “genera la responsabilidad de trabajar para fortalecer la red de cuidado de estos pacientes a nivel federal, de manera de mejorar las condiciones de diagnóstico y tratamiento en todos los centros del país que diagnostican y tratan a los niños con enfermedades malignas”.
Esto comprende el desarrollo de actividades docentes, consultas que llegan desde los más de 30 centros del país que atienden niños con cáncer, y en un sistema de referencia y contra-referencia que permite la derivación de pacientes complejos, cuando los mismos requieren de un centro de complejidad de tercer nivel y su regreso a sus centros de origen luego de superar las complicaciones severas.